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Confinamiento y salud mental: entrevista a la psicóloga Carmen López Gonzálvez

El confinamiento que hemos vivido durante el estado de alarma ha sido una situación única que nos cuesta entender y racionalizar. Al pensar en esta pandemia, nos damos cuenta de que la realidad termina siendo muchas veces más dura que cualquier escenario que nuestra imaginación puede crear. Durante el periodo de encierro nuestra vida cambió drásticamente de la noche a la mañana.

Hemos vivido un escenario insólito, estar encerrados en casa. Todos hemos cumplido con la norma de permanecer en casa y salir sólo para los necesario. Algunos han continuado con su trabajo desde sus casas y otros profesionales -como el personal sanitario, de limpieza y quienes trabajan en servicios de primera necesidad- han seguido en sus puestos habituales. Pero la gran mayoría de nosotros, acostumbrados a ver nuestro hogar sólo como un lugar donde descansar, hemos hecho de nuestras casas nuestra única realidad durante el confinamiento.

Y ¿cómo hemos aceptado esta nueva realidad? ¿Cómo nos hemos adaptado? ¿Estamos preparados para este tipo de acontecimientos? Le hicimos esta pequeña entrevista a la psicóloga Carmen López Gonzálvez, autora del blog Comfluye para que nos comentara sobre esta situación tan particular y nos ofreciera herramientas y técnicas útiles para afrontar con calma un estado de aislamiento social.

¿Por qué se nos hace tan difícil el confinamiento?

Porque estamos acostumbrados a un ritmo de vida -que nos encante o no lo que hacemos- nuestro trabajo, las actividades que hacemos día a día, le dan una estructura a nuestros días, un orden, un sentido. Y de repente todas esta cosas se paran cuando nos dicen «quédate en casa» y encima de manera obligada. Dejas de ver a personas que solías ver todos los días, dejas de salir a pasear, dejas de hacer tus actividades, dejas de comer fuera, en fin, un cambio radical en nuestros estilos de vida.

Cuando hablamos del confinamiento en sí, los primeros días son de adaptación. Este proceso de adaptación va a depender de cómo sea la vida de cada uno y lo que esto suponga. Hay personas que lo pasan de maravilla porque están acostumbradas a estar en casa, a trabajar desde el hogar y no deja de ser la misma rutina solo que impuesta por el estado de alarma. Pero hay gente que no paraba en casa, por ejemplo, todas sus actividades tanto laborales como sociales son fuera de ella, entonces para ellos supone un cambio más fuerte.

Hay gente que vive muy estresada en el trabajo y esto ha supuesto un descanso, librarse de muchas cosas, de presiones y estrés. En cambio hay gente que el estar en casa, por la situación de convivencia o porque no tienen esa costumbre de estar en el hogar, se aburren, están mal o se sienten atrapados, encarcelados. Todo va a depender del tipo de vida y de la personalidad.

Después de las primeras semanas de adaptación -y las más duras- se puede llegar a un momento donde se crea una nueva organización del día a día, y si has decidido sacarle partido a esta situación, quién sabe si hasta empiezas a disfrutar de ello. Pero si es el caso de que te ha costado adaptarte, empiezas a sumar malestar. Pasan los días y empieza a pesarte más y más la situación de encierro.

Por eso la actitud con la que llevemos el proceso es muy importante. Porque la verdad es que el ser humano tiene una capacidad de adaptación muy fuerte. Es cierto que como ser vivo que somos, necesitamos del sol, aire, mover el cuerpo, además de la parte social, somos seres sociales, necesitamos a la gente. Pero tenemos ahora al alcance las nuevas tecnologías que por un tiempo pueden suplir muchísimo el tema social, de hecho estamos más conectados que nunca, porque esto está pasando en todo el mundo. 

Lo que además hay que tener en cuenta es que este confinamiento está unido a una situación alarma. Está la sensación de miedo por la salud, la incertidumbre económica, personas que han perdido trabajos, familiares... Entonces no es sólo hablar del malestar por el encierro sino la inseguridad tan fuerte en la que vivimos con cara al futuro y es normal que a mucha gente le cueste y este proceso se hace muy intenso.

El crear hábitos nuevos sería lo ideal en personas que están sanas pero claro, las emociones y los miedos nos pueden invadir y puede impedir que tengamos ese ánimo para aprovechar la situación para nuestro crecimiento y desarrollo. Incluso para el entretenimiento, porque hay gente que las situaciones de ocio están ligadas a la ansiedad, les crea un vacío porque necesitamos que nuestra vida tenga sentido.

¿Le cuesta más al español que a otras nacionalidades?

Los españoles solemos hacer mucha vida en la calle, por lo que es un cambio drástico el no poder salir. Nosotros, a diferencia de otros países de Europa tenemos un mejor clima. Hay lugares más nórdicos donde la gente -por el clima- está acostumbrada a pasar mucho más tiempo en casa, nosotros no. Somos muy sociables, lo normal es que hagamos mucha vida en la calle y el confinamiento de manera brusca por supuesto que sugiere un cambio que no veíamos venir y al que no estamos preparados.

¿Cómo manejar la incertidumbre?

Primero hay que recalcar que es totalmente normal la sensación de incertidumbre. Porque esta situación no implica solo el confinamiento sino el que no sabemos cómo va a ser nuestra vida después de esto. Pero no por eso debemos abandonarnos. Ante todo, mi recomendación es que se haga lo posible por no perder la calma y no perder la estabilidad. Tratar de adaptarnos con la mayor serenidad posible a esta situación porque la situación de estrés prolongado afecta directamente nuestro sistema inmune y debemos trabajar en fortalecerlo con las herramientas que tenemos a la mano.

En estos momentos es importante llevar una dieta hipoinformativa. Es decir, si bien la función de los medios de comunicación es informarnos, el negocio de los mismos es la noticia y en algunos casos, la connotación negativa genera más atención. Titulares amarillistas o sumamente alarmistas traen más visitas que notas positivas o más tranquilas. Si estamos constantemente consumiendo este tipo de información, es normal que la ansiedad se dispare. Practicar una dieta hipoinformativa donde activamente te pongas límites para ver las noticias y consumir aquello que provenga de fuentes oficiales. Si bien las redes sociales ayudan a complementar la falta de socialización, debemos crear un filtro con todo lo que signifique catástrofes y bulos sin base real.

Otra cosa que te puede ayudar a sentir calma es que ahora mismo lo que estamos haciendo es una contribución a la sociedad. No estás tú solo en casa. Es una situación que afecta a todo el mundo y cada uno, desde lo que pueda, ayuda a frenar el pico de infección. Centrarte en esta sensación de comunidad, de bien común, ayuda al bienestar particular. Esto te puede ayudar a encontrarle un sentido a estar en casa. Cuando tienes claro el sentido y la importancia, te ayuda a resistir, a aguantar lo que dure esto. El sentimiento de comunidad y el encontrarle sentido a lo que estás haciendo es muy poderoso como recurso.

El hacer ejercicio es fundamental. La misma inactividad de estar todo el día sentado puede generarte ansiedad y el ejercicio aporta muchísimo a nivel de salud porque ayuda no solo al cuerpo sino a la mente. Al ejercitarte, la mente entra en calma, se activa la circulación y es como si te entrara aire fresco. Practica ejercicio, el que quieras que puedas hacer en tu hogar.

También ayuda la meditación. Cualquiera que sea la técnica que elijas. Meditar nos permite tomar distancia de nuestros pensamientos y preocupaciones. Te abre la puerta a darte cuenta que hay una parte de ti que es estable, que es equilibrada y que puedes recurrir a ella en este momento para tener fortaleza.

La salud también implica tener entretenimiento constructivo en casa. Busca estar entretenido en cosas que te aporten. Si ya eres de naturaleza ansiosa, no te pongas a consumir series o películas te generen más ansiedad, busca aquellos contenidos que te desconecten en el buen sentido de la palabra, que te lleven a la calma y no a alterarte.

Y una cosa muy importante que es CONFIAR. Confiar en que de un momento a otro esto llegara a su fin, que han habido momentos de la historia donde la humanidad ha pasado por calamidades y se han superado. A nuestra generación nos tocó esta y de ella saldremos. Muchas veces después de estos procesos hay una renovación, como cuando después de la tormenta viene la calma. Sale el sol. Llegará el momento en que el sol saldrá y volveremos a la calle. Porque todo pasará.

 

Foto PDPics en Pixabay.


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